“Si-Fu”, que orgulloso te sientes cuando lo oyes por primera vez de la boca de tus alumnos… ¿El por qué? Pienso que a partir de ahí, se crea un lazo entre alumno e instructor; el alumno abre la primera página en blanco en su mente para que tu empieces a transmitirle conocimientos y él comience su andadura en el arte que le vas a enseñar.
A partir de ahí, es cuando el instructor (Si-Fu), tiene una obligación y una responsabilidad: darle al alumno todo lo mejor de tus conocimientos de la forma más sencilla, pero al mismo tiempo complicada.
La verdad, es que es un orgullo el saber que tienes a personas fieles y con ganas de aprender a tu lado; estas deseando que llegue el momento de dar clase, que te pregunten para resolver sus dudas… de estar enseñando y que estén aprendiendo.
¿En qué momento la palabra Si-Fu pierde el valor?
Cuando el instructor ve las horas junto a sus alumnos en fracciones; en pocas palabras, cuando a un alumno se le pone un taxímetro en la frente y se le baja el banderín cuando este entra por la puerta del lugar de entrenamiento. En ese momento la palabra Si-Fu pierde su valor.
Muchos instructores con orgullo y satisfacción podemos firmar, y espero que por mucho tiempo como Si-Fu; a otros que les siga corrompiendo el dinero y las ansias de poder.